III Cumbre Cuba-Caricom Santiago de Cuba 2008

Declaración de Santiago de Cuba

8 DE DICIEMBRE DE 2008

Nosotros, los Jefes de Estado y/o de Gobierno de la República de Cuba y de los Estados miembros de la Comunidad del Caribe (CARICOM), integrada por Antigua y Barbuda, la Mancomunidad de las Bahamas, Barbados, Belice, la Comunidad de Dominica, Granada, la República Cooperativa de Guyana, la República de Haití, Jamaica, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y  las  Granadinas, la República de Suriname y la República de Trinidad y Tobago;

Orgullosos de nuestra identidad caribeña compartida y de la riqueza cultural de nuestros pueblos;

Reunidos por tercera ocasión a nivel Cumbre, en Santiago de Cuba, Cuba, y conmemorando el trigésimo sexto Aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre los Estados independientes de la Comunidad del Caribe y la República de Cuba;

Recordando las Declaraciones de La Habana de 2002 y de Bridgetown de 2005 y reconociendo su importancia y su aporte significativo para el mayor acercamiento entre nuestras naciones;

Recordando además nuestro firme compromiso con los Principios y Propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, con el multilateralismo y con los principios fundamentales del Derecho Internacional, incluidos el respeto a la soberanía y la igualdad soberana de los Estados,  la no intervención y la no injerencia en los asuntos internos, la proscripción de la amenaza y el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, el respeto a la integridad territorial, el arreglo pacífico de controversias y nuestro rechazo a las medidas coercitivas unilaterales destinadas a coartar el derecho soberano de los ciudadanos de todo país de determinar libremente su sistema político y sus instituciones, en paz, estabilidad y justicia;

Recordando nuestros compromisos con los principios fundamentales de los derechos humanos, la dignidad y la libertad para todos;

Recordando también nuestro compromiso con el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en las esferas de la educación, la salud, el alivio de la pobreza y la igualdad de género;

Profundamente preocupados por  el devastador impacto de la  crisis económica y financiera actual, particularmente sobre los  pequeños países en desarrollo, que amenaza con erosionar el  progreso logrado hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y la realización de la Agenda de Desarrollo de las Naciones Unidas;

Reconociendo que las economías pequeñas y vulnerables requieren un trato especial y diferenciado para desarrollarse y convertirse en participantes plenos de la economía internacional;

Conscientes de que la cooperación, la colaboración y la solidaridad son importantes para los esfuerzos regionales para enfrentar los desafíos resultantes de la crisis económica y financiera global y del injusto e inequitativo orden económico internacional prevaleciente;

Ratificando el compromiso con la cooperación regional como una  estrategia efectiva para el logro de nuestros objetivos de desarrollo sostenible, de una mejor integración y de un mayor bienestar para nuestros pueblos;

Constatando los beneficios, particularmente en las esferas de la educación y la salud logrados a partir de los programas de cooperación e intercambio entre la República de Cuba y los Estados miembros de la Comunidad del Caribe;

Por consiguiente

1. Reafirmamos los fuertes lazos de hermandad y solidaridad existentes entre nuestras naciones.

2. Subrayamos que la cooperación es un ingrediente imprescindible de la integración regional del Caribe.

3. Expresamos satisfacción por las muestras de solidaridad y apoyo entre los países del Caribe por los graves daños resultantes de los huracanes y otros fenómenos naturales que han impactado la región.

4. Destacamos la urgencia de promover acciones globales para fomentar el uso racional y sostenible de los recursos naturales, para conservar y proteger el medio ambiente y mitigar los efectos del cambio climático sobre nuestros países. En ese contexto reafirmamos el principio de la responsabilidad común pero diferenciada y ante la deuda ecológica contraída por los países desarrollados, hacemos un llamado para que éstos aporten los   recursos financieros nuevos y adicionales necesarios para implementar medidas dirigidas a la adaptación ante el cambio climático y a la mitigación de los gases de efecto de invernadero.

5.  Instamos a la comunidad internacional a apoyar, mediante el establecimiento de un marco financiero internacional, a aquellos países que administran y preservan sus bosques de manera sostenible

6.  Instamos a la comunidad internacional a que apoye la inclusión en el acuerdo post-Kyoto de incentivos para los países que conservan sus selvas tropicales en reconocimiento al importante papel que éstas desempeñan en la mitigación de los efectos del cambio climático,

7. Enfatizamos sobre la necesidad de invertir en programas de energía sostenible y renovable, y en la infraestructura que promovería la consecución del objetivo de desarrollo sostenible de nuestros recursos y contribuiría a la seguridad energética regional.

8. Apoyamos resueltamente los esfuerzos que lleva a cabo la Asociación de Estados del Caribe (AEC), para declarar al Mar Caribe como un Área Especial en el Contexto de Desarrollo Sostenible en la Asamblea General de las Naciones Unidas, reconociendo la importancia del Mar Caribe como un  área de una diversidad biológica única, un ecosistema sumamente frágil y que es parte esencial de la vida de los pueblos de la región.

9. Reiteramos nuestra profunda preocupación por el tránsito de desechos nucleares  y otro tipo de materiales peligrosos por el Mar Caribe y por la grave amenaza que entraña esta actividad de alto riesgo para la seguridad de la región y, en ese aspecto, reafirmamos nuestro compromiso de lograr un Mar Caribe libre de desechos nucleares.

10. Reconocemos los importantes resultados y avances sociales logrados en la región, especialmente en las esferas de la educación y la salud, como fruto de los programas de cooperación instrumentados entre nuestras naciones, particularmente en los últimos seis años.

11. Acordamos continuar desarrollando y ampliando los programas de cooperación entre nuestras naciones en las esferas priorizadas que hemos identificado, de conformidad con las potencialidades y posibilidades de cada Estado.

12. Convenimos poner énfasis priorizado en la promoción de la   salud, la formación de recursos humanos y la mitigación de desastres.

13. Subrayamos la necesidad de una reforma fundamental de la arquitectura financiera internacional, a través de un proceso ampliotransparente e inclusivo bajo la égida de las Naciones Unidas, que prevea la plena participación de los países en desarrollo en la toma de decisiones y en el establecimiento de normas en la esfera económica internacional.

14. Instamos, ante la crisis económica y financiera provocada por las políticas de los países industrializados, a la creación de  estándares mejorados para la regulación y supervisión de los asuntos financieros internacionales y así evitar crisis económicas y financieras internacionales futuras.

15. Reiteramos nuestra insatisfacción por el estancamiento de las negociaciones de la Ronda de Doha y alentamos a los Estados miembros a reanudar negociaciones de buena fe, con el objetivo de crear un sistema multilateral de comercio efectivo que responda a las necesidades e intereses de las economías pequeñas y vulnerables, incluyendo compromisos en materia de asistencia al desarrollo para los países de nuestra región.

16. Instamos a que se ponga fin al bloqueo económico, comercialfinanciero contra la República de Cuba y exhortamos al  Gobierno de los Estados Unidos de América a atender al abrumador llamamiento de los miembros de las Naciones Unidas, y a levantar con efecto inmediato el injusto bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra la República de Cuba y el cese de la aplicación de las medidas adoptadas el 6 de mayo de 2004 y las medidas posteriores para reforzar esa política.  

17. Expresamos nuestra preocupación de que, a pesar de nuestros esfuerzos colectivos e individuales en la lucha contra el tráfico ilícito de narcóticos y sustancias psicotrópicas y armas pequeñas a través del Caribe, dichos fenómenos han traído por  consecuencia un incremento en la criminalidad y de la  desintegración social en nuestras comunidades, y por consiguiente renovamos nuestro compromiso de cooperar en la lucha internacional contra este flagelo, de conformidad con los principios adoptados en la Asamblea General de las Naciones Unidas y contenidos en las disposiciones de los convenios y acuerdos internacionales para combatir el tráfico y abuso de sustancias ilegales y el tráfico ilícito de armas pequeñas.

18. Recordamos la Declaración contra el terrorismo adoptada en  Bridgetown, Barbados, el 8 de diciembre de 2005, durante la  Segunda Cumbre Cuba-CARICOM y, en ese contexto, reafirmamos la enérgica e inequívoca condena al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, así como a todos los actos, métodos y prácticas de terrorismo dondequiera que se cometan, quienquiera que los perpetre sea cual fuere su justificación, contra quienquiera que se cometan, incluidos aquellos en que los Estados estén directa o indirectamente involucrados.

19. Reafirmamos la importancia de la cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo, de conformidad con el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

20. Reafirmamos, nuestro compromiso de fortalecer las instituciones y mecanismos existentes de integración regional, basados en los principios de la responsabilidad compartida pero diferenciada.

21. Decidimos trabajar activamente a favor de los actuales esfuerzos de integración y concertación de América Latina y el Caribe, con el ánimo de asegurar un reconocimiento pleno del Caribe dentro del contexto de América Latina y el Caribe.  Expresamos nuestra esperanza de que la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo, a efectuarse en Salvador, Bahía, Brasil, los días 16 y 17 de diciembre de  2008, contribuya a dichos esfuerzos sobre la base de los   principios consagrados en el Derecho Internacional y la   Carta de las Naciones Unidas, y de la solidaridad, la  cooperación y el trato especial y diferenciado para las economías más vulnerables de la región.

22. Reconocemos los logros de Cuba como Presidente del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), fortaleciéndolo y revitalizándolo.

23. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a reafirmar su apoyo a los esfuerzos para proteger los derechos económicos, sociales y culturales para todos, incluido el derecho al desarrollo, y a apoyar los esfuerzos para alcanzar los derechos civiles y políticos, así como a lograr un mayor equilibrio entre la promoción y protección de ambos tipos de derechos.

24. Instamos a la comunidad internacional a reafirmar su compromiso con el derecho de los pueblos a vivir en paz y seguridad, respetando el derecho a la autodeterminación.

25. Decidimos celebrar la Cuarta Cumbre Cuba-CARICOM, en la República de Trinidad y Tobago el 8 de diciembre de 2011, y la Tercera Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores en La Habana en el año 2010.

Santiago de Cuba, 8 de diciembre de 2008


DÉCLARATION DE SANTIAGO DE CUBA

8 DÉCEMBRE 2008

Nous, chefs d’État ou de gouvernement de la République de Cuba et des pays membres de la Communauté des Caraïbes (CARICOM) formée d’Antigua-et-Barbuda, du Commonwealth des Bahamas, de la  Barbade, du Belize, du Commonwealth de Dominique, de la Grenade, de la République coopérative du Guyana, de la République d’Haïti, de la Jamaïque, de Saint-Kitts-et-Nevis, de Sainte-Lucie, de Saint-Vincent-et-Grenadines, de la République du Suriname et de la République de Trinité-et-Tobago ;

Fiers de l’identité caribéenne que nous partageons et de la richesse culturelle de nos peuples ;

Réunis à Santiago de Cuba pour notre troisième Sommet à l’occasion du trente-sixième anniversaire de l’établissement des relations diplomatiques entre les États indépendants de la Communauté des Caraïbes et la République de Cuba ;

Rappelant les Déclarations de La Havane (2002) et de Bridgetown (2005) et reconnaissant leur importance et leur contribution significative à plus de rapprochement entre nos nations ;

Rappelant par ailleurs notre attachement résolu aux buts et principes consacrés dans la Charte des Nations Unies, au multilatéralisme, aux principes fondamentaux du droit international, dont le respect de la souveraineté et de l’égalité souveraine des États, la non-intervention et la non-ingérence dans les affaires intérieures des États, l’interdiction de la menace et du recours à la force dans les relations internationales, le respect de l’intégrité territoriale, le règlement pacifique des différends, ainsi que notre rejet des mesures coercitives unilatérales visant à restreindre le droit souverain des citoyens de tout pays de décider librement de leur système politique et de leurs institutions dans un climat de paix, de stabilité et de justice ;

Rappelant nos engagements en faveur des principes fondamentaux des droits de l’homme, de la dignité et de la liberté pour tous ;

Rappelant de même notre engagement en faveur des Objectifs du Millénaire pour le développement en matière d’éducation, de santé, d’allègement de la pauvreté et d’égalité des sexes ;

Vivement inquiets devant les retombées dévastatrices de la crise économique et financière en cours, notamment sur les petits pays en  développement, qui menacent d’éroder les progrès faits dans la  réalisation des Objectifs du Millénaire pour le développement et la mise en œuvre de l’ordre du jour des Nations Unies en matière de développement ;

Reconnaissant que les économies petites et vulnérables doivent bénéficier d’un traitement spécial et différencié pour pouvoir se développer et participer pleinement à l’économie mondiale ;

Conscients que la coopération, la collaboration et la solidarité sont importantes dans les efforts que déploie la région pour relever les défis découlant de la crise économique et financière mondiale et de l’ordre économique international injuste et inéquitable en vigueur ;

Ratifiant notre engagement en faveur de la coopération régionale en  tant que stratégie efficace pour atteindre nos objectifs en matière de développement durable, de meilleure intégration et de plus grand bien-être de nos peuples ;

Ayant constaté les avantages qui ont découlé, notamment en matière d’éducation et de santé, des programme de coopération et d’échange en cours entre la République de Cuba et les Etats membres de la Communauté des Caraïbes :

1. Ratifions les puissants liens de fraternité et de solidarité existant entre nos nations.

2. Soulignons que la coopération est un facteur incontournable de l’intégration régionale des Caraïbes.

3. Constatons avec satisfaction la solidarité et le soutien dont les pays caribéens ont fait preuve face aux graves dommages causés par les cyclones et les autres phénomènes naturels qui ont frappé récemment notre région.

4. Soulignons qu’il est urgent de lancer des actions d’ensemble afin de promouvoir l’utilisation rationnelle et durable des ressources naturelles, conserver et préserver l’environnement, et réduire les retombées des changements climatiques sur nos pays. Aussi réaffirmons-nous à cet égard le principe de la responsabilité partagée, mais différenciée, et, face à la dette écologique contractée par les pays développés, lançons-nous un appel à ces derniers afin qu’ils apportent les ressources financières nouvelles et supplémentaires nécessaires à la mise en œuvre de mesures d’adaptation aux changements climatiques et de réduction des émissions de gaz à effet de serre.

5. Appelons la communauté internationale à aider, en créant un cadre financier international, les pays qui gèrent et préservent leurs forêts de manière durable.

6. Appelons la communauté internationale à appuyer l’inclusion dans l’accord post-Kyoto de mesures d’encouragement pour les pays qui préservent leurs forêts tropicales reconnaissant ainsi le rôle important que celles-ci jouent dans la réduction des effets du changement climatique.

7. Soulignons qu’il est nécessaire d’investir dans des programmes portant sur les énergies durables et renouvelables et dans les infrastructures permettant de faire des progrès dans la réalisation de l’objectif du développement durable de nos ressources et contribuant à la sécurité énergétique régionale.

8. Nous appuyons pleinement les efforts que déploie l’Association des États des Caraïbes (AEC) pour que l’Assemblée générale des Nations Unies déclare la mer des Caraïbes Zone spéciale dans le cadre du développement durable, reconnaissant ainsi l’importance de celle-ci en tant que zone qui possède une diversité biologique unique et un écosystème extrêmement fragile et qui contribue de manière déterminante à la vie des peuples de la région.

9. Réitérons notre vive inquiétude devant le fait que des déchets nucléaires et d’autres matières dangereuses transitent par la mer des Caraïbes, cette activité à haut risque menaçant gravement  la sécurité de la région, et réaffirmons à cet égard notre engagement en faveur d’une mer des Caraïbes sans déchets nucléaires.      

10. Reconnaissons les résultats et acquis sociaux importants obtenus dans la région, surtout en matière d’éducation et de santé, du fait des programmes de coopération mis en place entre nos nations, notamment ces six dernières années.

11. Décidons de continuer de développer et d’enrichir les programmes de coopération entre nos nations dans les domaines prioritaires que nous avons identifiés, en fonction des potentialités et des possibilités de chaque État.

12. Décidons de mettre l’accent prioritaire sur la promotion de la santé, la formation de ressources humaines et la réduction des catastrophes naturelles.

13. Soulignons que l’architecture financière internationale doit faire l’objet d’une réforme essentielle à travers un processus large, transparent et non discriminatoire sous les auspices des Nations Unies, afin que tous les pays en développement puissent participer pleinement à la prise de décision et à la mise en place de normes dans l’arène économique internationale.

14. Face à la crise économique et financière déclenchée par les politiques des pays industrialisés, invitons instamment à la création de normes améliorées concernant la régulation et la supervision des questions financières internationales, afin d’éviter à l’avenir des crises économiques et financières mondiales.

15. Réitérons notre insatisfaction devant la stagnation du cycle des négociations de Doha et pressons instamment les États membres à les reprendre de bonne foi en vue de créer un système de commerce multilatéral efficace qui réponde aux besoins et aux intérêts des économies petites et vulnérables et  qui comprenne des engagements en matière d’aide au développement des pays de notre région.

16. Invitons instamment le gouvernement des États-Unis d’Amérique, compte tenu de la volonté largement majoritaire des membres des Nations Unies, à lever sans retard le blocus économique, commercial et financier injuste qu’il impose à la République de Cuba et abroge les mesures adoptées le 6 mai 2004 et les mesures prises ensuite pour renforcer cette politique.

17.  Observons avec inquiétude que, malgré les efforts collectifs et individuels que nous consentons dans la lutte contre le trafic illicite de stupéfiants et de substances psychotropes et d’armes légères à travers les Caraïbes, ces phénomènes prennent de l’ampleur et entraînent une aggravation de la criminalité et de la désintégration sociale dans nos communautés. Nous nous engageons donc de nouveau à coopérer à la lutte internationale contre ces fléaux, conformément aux principes adoptés par l’Assemblée générale des Nations Unies et entérinés dans les clauses des conventions et accords internationaux de lutte contre le trafic et l’abus de substances illégales et le traffic illicite d’armes légères.

18. Rappelons la Déclaration contre le terrorisme adoptée à Bridgetown (la Barbade) le 8 décembre 2005 au Deuxième Sommet Cuba-CARICOM et, à cet égard, condamnons à nouveau énergiquement et sans réserve le terrorisme sous toutes ses formes et manifestations, ainsi que l’ensemble des actes, méthodes et pratiques de terrorisme où qu’ils se commettent, quels que soient ceux qui les commettent, quels que soient ceux contre qui ils sont commis, dont ceux où des Etats sont directement ou indirectement impliqués.

19. Réaffirmons de même que la coopération internationale est importante dans la lutte contre le terrorisme, en conformité avec le droit international et la Charte des Nations Unies.

20. Réaffirmons à nouveau notre engagement à renforcer les institutions et les mécanismes d’intégration régionale déjà en place et basés sur les principes de la responsabilité partagée mais différenciée.

21. Décidons de travailler activement en faveur des efforts d’intégration et de concertation régionaux actuels en vue de garantir que les Caraïbes puissent être présentes et exercer pleinement leur influence dans l’ensemble de l’Amérique latine et exprimons l’espoir que le Sommet de l’Amérique latine et des Caraïbes sur l’intégration et le développement, prévu les 16 et 17 décembre courants à Salvador de Bahia (Brésil), contribuera à ces efforts qui doivent être fondés sur les principes consacrés dans le droit international et dans la Charte des Nations Unies, sur la solidarité, la coopération et le traitement spécial et différencié en faveur des économies les plus vulnérables de la région.

22. Reconnaissons la réussite de Cuba à la tête du Mouvement des pays non alignés et ses efforts pour le renforcer et le revitaliser.

23. Appelons la communauté internationale à continuer d’appuyer les efforts consentis pour protéger les droits économiques, sociaux et culturels pour tous, dont le droit au développement, pour instaurer les droits civils et politiques et pour garantir un meilleur équilibre dans la promotion et la protection de ces deux types de droits.

24. Invitons instamment la communauté internationale à renouveler son engagement en faveur du droit des peuples à vivre dans la paix et la sécurité, et à voir respecté leur droit à l’autodétermination.

25. Décidons de tenir le Quatrième Sommet Cuba-CARICOM à la République de Trinité-et-Tobago , le 8 décembre 2011, et la Troisième Réunion des ministres des Affaires étrangères à La Havane en 2010.

Santiago de Cuba, le 8 décembre 2008

DECLARATION OF SANTIAGO DE CUBA

DECEMBER 8, 2008

We, the Heads of State and/or Government of the Republic of Cuba and Member States of the Caribbean Community (CARICOM), comprising Antigua and Barbuda, the Commonwealth of The Bahamas, Barbados, Belize, the Commonwealth of Dominica, Grenada, the Cooperative Republic of Guyana, the Republic of Haiti, Jamaica, St Kitts and Nevis, Saint Lucia, St. Vincent and the Grenadines, the Republic of Suriname and the Republic of Trinidad and Tobago;

Proud of our shared Caribbean identity and of the cultural wealth of our peoples;

Meeting for the third time at the Summit level, in Santiago de Cuba, Cuba, and commemorating the thirty sixth anniversary of the establishment of diplomatic relations between the independent Member States of the Caribbean Community and the Republic of Cuba;

Recalling the Declarations of Havana, 2002, and Bridgetown, 2005 and their importance, as well as their significant contribution to greater closeness between our nations;

Recalling further our firm commitment to the principles and purposes enshrined in the Charter of the United Nations, to multilateralism and to the fundamental principles of international law including respect for sovereignty and the sovereign equality of States, non-intervention and non-interference in domestic affairs, prohibition of the threat or the use of force in international relations, respect for territorial integrity, the peaceful settlement of disputes and our rejection of unilateral coercive measures geared at hindering the sovereign right of the citizens of every country to freely determine their political system and institutions, in peace, stability and justice;

Mindful of our commitment to the fundamental principles of human rights, dignity and freedom for all;

Mindful also of our commitments toward achieving the Millennium Development Goals (MDGs) in the areas of education, health, poverty alleviation and gender equality;

Deeply concerned by the deleterious impact of the present global economic and financial crisis particularly upon small developing countries which threatens to erode progress made toward the  achievement of the Millennium Development Goals and the realisation of the United Nations Development Agenda;

Recognizing that small, vulnerable economies require special and  differential treatment if they are to develop and become full participants in the international economy;

Mindful that cooperation, collaboration and solidarity are important to regional efforts to meet the challenges resulting from the present global economic and financial crises and from the unjust and inequitable international economic order prevailing to date;

Recalling our commitment to regional cooperation as an effective strategy toward realizing our goals for sustainable development, improved integration and the enhanced well-being of our peoples;

And Recognizing the benefits particularly in the areas of education and health realized from cooperation and exchange programmes between the Republic of Cuba and the Member States of the Caribbean Community;

We therefore:

1. Reaffirm the strong ties of brotherhood and solidarity between our nations.

2. Underscore that cooperation is an essential ingredient of regional integration in the Caribbean.

3. Express satisfaction at the demonstrations of solidarity and support among the countries of the Caribbean following upon the serious damage resulting from hurricanes and other natural phenomena impacting the region.

4. Emphasize the urgency of promoting global actions aimed at fostering the rational and sustainable use of natural resources, conserving and protecting the environment, and mitigating the  effects of climate change on our countries and, in this context, reaffirm the principle of common but differential responsibility regarding the ecological debt and call upon developed countries to contribute new and additional financial resources required to implement measures aimed at adaptation to climate change and mitigation of greenhouse gases.

5. Call upon the international community to support, through the establishment of an international financial framework, those countries that manage and preserve their forests in a sustainable way.

6. Call upon the international community to support the inclusion in the post Kyoto agreement of incentives for countries with standing rainforests in acknowledgement of their important role in mitigating the effects of climate change.

7. Emphasize the need to invest in sustainable-renewable energy programs, and the infrastructure that would advance the objective of  sustainable development of our resources and contribute to regional energy security.

8. Fully support the efforts being undertaken, through the Association of Caribbean States (ACS), in having the Caribbean Sea declared a ‘Special Area within the Context of Sustainable Development’ at the United Nations General Assembly in recognition of the importance of the Caribbean Sea as an area of unique bio-diversity, a highly fragile eco-system and an essential contributor to the livelihood of the peoples in the region.

9. Reiterate our serious concern about the passage of hazardous nuclear and other dangerous material through the Caribbean Sea and the serious threat of this high risk activity to the region’s safety and security and, in this regard, reaffirm our commitment to a nuclear-free Caribbean Sea.

10. Recognise the important results and social advances achieved in the region, especially in the fields of education and health, fruits of the programs of cooperation carried out among our nations particularly during the last six years.

11. Agree to continue and expand cooperative programmes between our nations in areas identified as priorities, and in accordance with the capacity and ability of each State.

12. Agree to place priority on promotion of health, human resources training, and disaster mitigation.

13. Underscore the need for fundamental reform of the international financial architecture through a more transparent and inclusive process under the aegis of the United Nations, providing for the participation of developing countries in decision making and in the creation of norms to govern international economic affairs.

14. Call for, in face of the crises caused by the policies followed by the industrialized countries, improved standards of regulation and supervision of international financial affairs so as to guard against future international financial and economic crisis.

15. Reiterate our dissatisfaction with the stalled negotiations of Doha Round and encourage Member States to resume good faith negotiations with a view to the creation of an effective multilateral trade system that is responsive to the needs and interests of small and vulnerable economies, including commitments to development assistance for the countries of our region.

16. Call for an end to the economic, commercial and financial embargo of the Republic of Cuba and urge the Government of the United States of America to heed the overwhelming call of the members of the United Nations and to lift with immediate effect the unjust economic, commercial and financial embargo imposed against the Republic of Cuba and cease the application of measures adopted as of 6 May 2004 to reinforce that policy.

17. Express our concern thatin spite of our collective and individual efforts, the illicit traffic of narcotic drugs, psychotropic substances and small arms through the Caribbean, continues to grow resulting in increased criminality and social disintegration in our communities; and therefore renew our commitment to cooperate in the international struggle against these phenomena, in accordance with the principles adopted by the U.N. General Assembly and contained in the provisions of the international conventions and agreements to combat the traffic and abuse of illegal substances and the illicit trade in small arms.

18. Recall the Declaration against terrorism adopted in Bridgetown, Barbados, on December 8, 2005, during the Second Cuba-CARICOM Summit and, in that context, reaffirm our forceful and unequivocal condemnation of terrorism in all its forms and manifestations as well as to all acts, methods and practices of terrorism wherever they are committed, whoever perpetrates them, whatever the justification, and against whomever they are  committed, including those in which States are directly or indirectly involved.

19. Reaffirm the importance of international cooperation in the struggle against terrorism in accordance with International Law and the Charter of the United Nations.

20. Reaffirm, our commitment to strengthen the existing institutions and mechanisms of regional integration, based on the principles of shared but differentiated responsibility.

21. Decide to actively work in favour of the present efforts of integration in Latin America and the Caribbean, so as to ensure appropriate recognition of the Caribbean within the context of Latin America and the Caribbean, and express our hope that the Latin American and Caribbean Summit on Integration and Development, to be held on December 16 and 17 in Salvador de Bahia, Brazil, will contribute to those efforts on the bases of the principles enshrined in International Law and the United Nations Charter, and of solidarity, cooperation and special and differentiated treatment for the more vulnerable economies in the region.

22. Recognize the achievements of Cuba in its capacity of President of the Movement of Non-Aligned Countries (NAM) in strengthening and revitalising the NAM.

23. Call for the international community to reaffirm its support for efforts to protect the economic, social and cultural rights of all, including the right to development, and in support of efforts to achieve civil and political rights, as well as achieve a greater balance between the promotion and protection of both these types of rights.

24. Call upon the international community to reaffirm its commitment to the right of people to live in peace and security, respecting the right of self-determination.

25. Decide to hold the Fourth Cuba-CARICOM Summit on December 8, 2011, in the Republic of Trinidad and Tobago; and Third Meeting of Ministers of Foreign Affairs in Havana on 2010.

Santiago de Cuba, DECEMBER 8, 2008

Discours de Bienvenue Officielle a L’occasion du Troisieme Sommet CARICOM, Santiago de Cuba

Excellences, Messieurs les Chefs d’état et du gouvernement des pays de la communauté de la Caraïbe.

Distingués invités :

Je tiens à vous accorder la plus cordiale bienvenue dans notre Patrie à la vieille du troisième sommet Cuba CARICOM et au même temps je vous transmets une salutation chaleureuse du camarade Fidel.

Demain, nous fêtons le 36ème anniversaire de la journée où 4 nations de la Caraïbe ont fait un pas audacieux pour établir des rapports diplomatiques avec Cuba. L’importance de cet événement a eu pour nous des dimensions historiques et stratégiques.

Ainsi, nous avons commencé les relations formelles de Cuba avec les nations qui intégreront plus tard la CARICOM. C’était le début des liens de solidarité et fraternité qui ont supporté le preuve du temps.

Il est précis de rappeler le contexte historique de cet événement. Nous avons signé de façon simultanée, les relations diplomatiques avec la Barbade, le Guyane et Trinité et Tobago, Cuba se trouvait isolé du point de vue diplomatique du reste du continent. D’une part, nous avions des liens étroits avec quasi tous les peuples de l’hémisphère, nous en bénéficions seulement des rapports diplomatiques avec le Mexique, le Chili, le Pérou et le Canada. La plus part des gouvernements de la région, sous pression des EEUU, avait rompue leurs liens avec Cuba.

Aujourd’hui, nous sommes face á une autre réalité. Cuba maintient des relations diplomatiques avec 30 sur 32 pays de l’Amérique latine et la Caraïbe. Nous sommes loin des moments où il a été possible isoler Cuba. Les gouvernements de ces quatre pays et leurs leaders, ont fait un apport remarquable à la région dont nous tous partageons.

Je tiens donc à profiter de ce moment d’amitié et de fraternité entre les caribéens, pour rendre hommage à cet événement du 8 décembre 1972 ouvrant un nouveau chapitre transcendantale dans l’histoire de Cuba et de la Caraïbe.

Rendons nous hommage à la mémoire d’Errol Barrow, Michael Manley, Forbes Burnham et Erice Williams.

Saluons nous la « Journée Cuba-CARICOM.

Je vous remercie


Raúl Castro Ruz, Presidente del Consejo de Estados y de Ministros
 

Palabras del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la bienvenida a los Jefes de Estado y de Gobierno de los paises de la Comunidad del Caribe (CARICOM)

 

Excelentísimos señores Jefes de Estado y de Gobierno de los países de la Comunidad del Caribe;

Estimados invitados;

Deseo darles una cordial bienvenida en nuestra Patria en vísperas de la Tercera Cumbre Cuba-CARICOM y a la vez les trasmito un caluroso saludo del compañero Fidel.

Mañana habrán transcurrido 36 años del día en que cuatro naciones del Caribe, dieron el paso audaz de establecer relaciones diplomáticas con Cuba. La importancia de aquel acontecimiento tuvo para nosotros dimensiones históricas y estratégicas.

Se dio inicio así a las relaciones formales de Cuba con las naciones que después integrarían CARICOM. Fue el comienzo de los vínculos de hermandad y confraternidad que han soportado la prueba del tiempo.

Es preciso recordar el contexto histórico de aquel acontecimiento. Al firmar simultáneamente las relaciones diplomáticas con Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad Tobago, Cuba se encontraba aislada diplomáticamente en el continente. Si bien manteníamos vínculos estrechos con casi todos los pueblos del hemisferio, disfrutábamos de relaciones diplomáticas sólo con México, Chile, Perú y Canadá. La mayoría de los gobiernos de la región, bajo la presión de los Estados Unidos, había roto sus vínculos con Cuba.

Hoy vivimos otra realidad. Cuba tiene relaciones diplomáticas plenas con 30 de los 32 países de América Latina y el Caribe. Estamos lejos de los momentos en que fue posible aislar a Cuba. Los Gobiernos de aquellos cuatro países, y sus líderes, realizaron un aporte significativo a la región que todos compartimos.

Deseo, por tanto, aprovechar este momento de amistad y fraternidad entre caribeños, para rendir tributo a aquel acontecimiento del 8 de diciembre de 1972, que inauguró un capítulo trascendental en la historia de Cuba y del Caribe. Rindamos tributo a la memoria de Errol Barrow, Michael Manley, Forbes Burnham y Eric Williams.

Saludemos al “Día Cuba-CARICOM”

Muchas gracias.

Participantes

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