Con el Caribe hay que contar.

 

La Cátedra de Estudios del Caribe de la Universidad de La Habana fue creada hace diez años como el espacio privilegiado para la discusión, el análisis, la docencia  y la difusión de la realidad caribeña.
 
En su seno acoge a especialistas de prácticamente todas las ramas de las ciencias y a otras personas que se han acercado con interés de aprender sobre la cultura, la historia, la economía, la prensa y la diplomacia del Caribe.
 
Entre los temas más estudiados por este centro figura el funcionamiento y particularidades de la Comunidad del Caribe (Caricom, por sus siglas en inglés), organismo que fue creado el 4 de julio de 1973 y agrupa a Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Gra¬nada, Guyana, Haití, Jamaica, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vi¬cente y las Granadinas, Suriname y Trinidad y Tobago.
 
Pocos días antes de realizarse en la capital cubana la V Cumbre Caricom-Cuba, Granma conversó con el presidente de la Cátedra, doctor Antonio F. Romero.
 
¿Qué elementos tipifican hoy a las naciones miembros de la Caricom y cuáles son sus principales retos para el desarrollo?
 
Los países miembros de la Caricom tienen características comunes que determinan en buena medida los retos que enfrenta el área, aun cuando existen elementos que marcan la diferencia entre uno y otro país.
 
“La primera de las características comunes es que todas estas naciones constituyen economías pequeñas, por lo que presentan dificultades en su reproducción en condiciones de globalización. Son economías con muy reducidos mercados internos y altamente dependientes del sector externo. Esto las condiciona y las hace más vulnerables a lo que sucede en el escenario económico y financiero internacional. Además, introduce o genera obstáculos estructurales importantes para avanzar en términos de crecimiento y desarrollo.
 
“En segundo lugar, las naciones caribeñas están muy expuestas a los efectos del cambio climático y su incidencia en prácticamente todas las actividades económicas. Sin lugar a duda, el Caribe es, en todo nuestro hemisferio, el área más vulnerable a la elevación del nivel del mar y la agudización de los fenómenos naturales (huracanes, tormentas) como consecuencia del calentamiento global. Esto tiene implicaciones no solo económicas, sino también sociales.
 
“Por otra parte, la dependencia de estas pe¬queñas economías al mercado internacional ha aumentado en los últimos años y, a diferencia de lo que se dice del resto de América Latina que le ha ido bien por la exportación de comodities (materias primas), el Caribe ha sentido con fuerza el impacto de la crisis sistémica del capitalismo. Desde hace cinco o seis años se viene registrando una disminución de los niveles de crecimiento en las naciones caribeñas, con algunos casos más críticos que otros en términos de endeudamiento, de estabilidad ma¬croeconómica, de finanzas internas y externas.
 
“Como cuarto elemento común de los estados caribeños, figura que estos presentan limitaciones desde el punto de vista institucional debido a la insuficiencia de recursos humanos con calificación y de algunas carencias financieras. Claro está que esta condición también tiene implicaciones importantes para el desarrollo”.
 
¿Cómo contribuye entonces el mecanismo de integración a la búsqueda de soluciones para estos desafíos?
 
Se dice que hay muy pocas probabilidades de desarrollo e inserción dinámica en la economía mundial a partir de economías pequeñas y aisladas, por lo tanto es imprescindible la cooperación e integración si se quiere alcanzar esta meta.
 
“Es una premisa que está hoy más que nunca presente en los países miembros de la Caricom, que como mecanismo también ha vivido mo¬mentos muy difíciles, sin embargo se ha revisado internamentemediante un diálogo político a muy alto nivel— y se ha llegado a la conclusión de que su papel en el área es fundamental. Sin integración no hay Caribe”.
 
¿Cuáles son los principales logros de la Caricom?
 
A nuestro juicio, la Caricom es de todos los esquemas tradicionales de integración en el área el que tiene el más alto nivel de institucionalización, con su Corte de justicia, con una serie de normativas y acuerdos de cooperación funcionales que establecen políticas comunes en infinidad de temas.
 
“Sin embargo, por la gravedad de la crisis y el impacto tan negativo que esta tuvo sobre las economías caribeñas, en los últimos tres o cuatro años, la Caricom estuvo sometida a una crítica profunda por parte de la academia y de los diferentes actores sociales de los propios países que la integran, en gran medida debido a un incumplimiento perceptible de los compromisos que se habían asumido.
 
“La Caricom estaba planteándose un estadio superior de integración, que implicaba una armonización de políticas y normativas muy alta en economías que no estaban atravesando su mejor momento. Por tanto, el mecanismo fue llamado a revisarse y actualizar prioridades, en aras de no saltar etapas.
 
“Afortunadamente, en la última Cumbre del bloque, que tuvo lugar a mediados de este año en Antigua y Barbuda, los jefes de Go¬biernodespués de un serio proceso de análisisdefinieron lo que llaman Plan Estra¬té¬gico 2015-2019, que incluye 11 líneas de acción a seguir para satisfacer demandas populares como la garantía del acceso a los servicios de salud y educación para todos.
 
“Entre esas directrices resalta la necesidad de avanzar en la conclusión de un mercado y una economía única del Caribe, así como de un espacio regional de la economía del conocimiento.
 
“Asimismo, se planteó una reforma a la Se¬cretaría y demás órganos rectores de la Caricom para hacerlos más eficientes, y la importancia de lograr una mayor cohesión en política exterior para reposicionar al Caribe en los foros multilaterales”.
 
¿Cómo ha avanzado el mecanismo Ca¬ricom-Cuba y cómo este puede contribuir a las necesidades de desarrollo de la región?
 
En una reciente reunión de la Cátedra, en la que nos planteábamos qué esperar de la V Cumbre Caricom-Cuba, decíamos que no pue¬de pasarse por alto el contexto actual de actualización del modelo económico cubano y el de búsqueda de una integración más profunda de las naciones caribeñas. Es un contexto en el que ambas partes tienen cosas que ofrecer.
 
“En primera instancia hay que reconocer que Cuba tiene una asignatura pendiente en su histórica relación con la Caricom. Aunque se han desarrollado magníficos nexos políticos y diplomáticos, en temas de cooperación, de coordinación de posiciones y de concertación frente a los grandes temas de la agenda global en los que compartimos muchos principios, el intercambio económico y comercial aún es muy reducido.
 
“Cuba podría complementar y apoyar a la Caricom en algunas de las líneas estratégicas trazadas hasta el 2019, sobre todo las referidas a la educación, la salud y la economía del conocimiento.
 
“La Caricom tiene también mucho que enseñarle a Cuba, por ejemplo, en cuanto a la utili¬za¬ción e implementación de una estrategia co¬herente de incorporación de las nuevas tecnologías de la informática y las telecomunicaciones a la vida cotidiana. Algunos países caribeños están muy avanzados en este aspecto, según reconoce la propia Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
 
“Los estados caribeños poseen una estrategia bien diseñada para la explotación de los bienes y las industrias culturales en función del desarrollo y para crear encadenamientos productivos con otros sectores de las economías. Eso podría ser muy beneficioso para Cuba.
 
“Actualmente se estudia el acuerdo de cooperación económica de Caricom-Cuba y se podrían incluir nuevos campos como las inversiones, creación de negocios conjuntos y la exportación de servicios. El sector del turismo es otra esfera en la que se podría cooperar de una manera más eficiente”.
 
Partiendo de su apreciación académica, ¿cómo cree que se vean desde la Caricom el resto de los mecanismos de integración de América Latina y el Caribe?
 
“En los últimos diez años varios países de la Caricom han privilegiado relaciones de cooperación más allá del propio mecanismo. Ejemplo concreto de este planteamiento lo te¬nemos en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Co-mercio con los Pueblos (ALBA-TCP), cuya membresía está conformada hoy por más países caribeños que latinoamericanos.
 
“La Caricom es un ente bastante flexible en este sentido, no le impone a sus países más compromisos de los que estos están dispuestos a aceptar. Si a un miembro le resulta factible la participación en otros mecanismos, esta es viable siempre y cuando no suponga una negación de los principios asumidos con la Co¬mu¬nidad.
 
“En el caso de la Comunidad de Estados La¬tinoamericanos y Caribeños (CELAC), la CARICOM espera que no se olviden las necesidades específicas de sus estados miembros.
“Durante la II Cumbre de la CELAC en La Habana, muchas de las problemáticas caribeñas quedaron plasmadas en los textos aprobados por las 33 naciones miembros. Seis declaraciones especiales se referían a temas directamente relacionados con los países del Caribe, porque estos tienen que sentirse representados. Es un reto que la CELAC tendrá siempre: lograr la unidad entre la diversidad, porque con el Caribe hay que contar”.
 
Fuente: Granma.cu

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